BATERÍA DE SAN MARTÍN Y BATERÍA DE GALVANES, SANTOÑA.

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La Bateria de San Martín, Santoña.

La Bateria de San Martín fue construida como complemento del fuerte y se emplaza a unos pocos metros por encima de éste. Sus obras terminaron en 1859.  Sobre una superficie de 4.000 metros cuadrados, el conjunto incluye un almacén de pólvora, un cuarto para la tropa y un almacén, además de una amplia explanada con parapeto corrido para la artillería. Aún permanecen colocados in situ algunos de los 16 emplazamientos para cañones y morteros de que llegó a disponer.

La Batería Alta y Baja de Galvanes tenía la misión de defender la entrada a la bahía de Santoña y su fondeadero interior. Levantada entre 1811 y 1812 por ingenieros napoleónicos ambas fortificaciones se reconstruyeron en 1859, aunque el proyecto original era muy ambicioso y no llegó a ejecutarse íntegramente.

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La batería Alta de Galvanes es una sencilla batería a barbeta.

La batería Alta es una sencilla batería a barbeta, aunque nos pueda extrañar la altura de su parapeto. Esto es debido a que en el año en que se construyó la batería fue pensada para albergar artillería montada en marcos altos de costa.

CONTEXTO HISTORICO

Aunque se ha atribuido su construcción a los franceses durante la Guerra de Independencia, en realidad ya existía por el lugar una plataforma para cuatro o cinco cañones desde mediados del siglo XVIII. El estado de esta precaria construcción debía estar en deplorable estado cuando llegaron los franceses. Sin embargo, advirtieron las bondades de la zona y, en 1812, Gabriel Breuille mandó levantar una serie de baterías entre los fuertes de San Martín y San Carlos. Las primeras en construirse serían las actuales Alta Galvanes y la posterior batería de Santa Isabel, a las que se añadió un emplazamiento a menor altura que correspondería a la actual Baja Galvanes. En un plano francés de 1813 vemos claramente entre San Martín y San Carlos la Batería Alta San Matín y la línea de baterías de Galbans compuesta por la Alta Galvanes, Baja Galvanes y la de Punta Galvanes, futura Santa Isabel.

La Batería Alta y Baja de Galvanes, eran en realidad simples baterías de campaña realizadas de piedra seca y tierra con explanadas de madera, no obstante, no fue impedimento para artillarlas profusamente. La batería alta se armó con dos impresionantes cañones de 36 libras, los mayores de su época, mientras que la baja se complementaba con 4 carronadas de 24 libras, algo por otra parte curioso, ya que no eran estas muy del gusto de los ejércitos tanto francés como español.

Siguieron en activo después de la guerra, aunque no fueron consideradas de gran importancia. Hubo un proyecto en 1830 para que se desmantelaran y se fortificara únicamente la abandonada punta de Galvanes.

El aspecto actual de las baterías data de 1863, a raíz del Proyecto de Fortificación de la Plaza de Santoña de 1855. Aunque al principio se quiso unir las dos baterías en una sola gran construcción acasamatada de dos pisos, el coste económico dio como resultado obras de considerable menor entidad, que de hecho quedaron inacabadas. El declive de la plaza santoñesa también repercutió en estas fortificaciones, si bien siguieron siendo de propiedad militar hasta la decada de los 30 del siglo XX.

Texto por Jaime A. (https://jaragocrube.wordpress.com/)

BIBLIOGRAFIA

Libro: Un presidio inconquistable: la fortificación de la Bahía de Santoña entre los siglos XVI y XIX. Autor: Rafáel Palacio Ramos

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