POLVORÍN Y CUERPO DE GUARDIA DE HELECHAL, SANTOÑA.

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Antiguo Polvorín El Helechal, que abastecía al Fuerte del Mazo. Santoña.

Antiguo polvorín El Helechal, que abastecía al Fuerte del Mazo (Fuerte de Napoleón) y el cual se encuentra localizado en un lugar resguardado para evitar impactos de proyectiles enemigos. Este edificio se encuentra flanqueado por dos torres (cuya finalidad originaria era la de pararrayos), y que actualmente sirve de improvisada estabulación ganadera. En las cercanías existe otro polvorín con una estructura semejante y se trata del polvorín del Dueso.

Está situado a poco más de 100 metros del Fuerte de Napoleón y es un sólido edificio de dos naves y cuatro departamentos independientes para contener, con las suficientes garantías, tanto pólvora a granel como cartuchería de fusil y proyectiles para la artillería. Tiene planta cuadrangular, pararrayos y un muro perimetral de ladrillo para absorber el impacto de una posible explosión.

Además de los distintos almacenes o repuestos para pólvora y munición existente en cada fuerte o batería, las plazas de guerra debían contar con al menos un gran almacén que realizará las funciones de Depósito General de municiones y explosivos.

CONTEXTO HISTORICO

En el objetivo de alejarlos del alcance de los disparos enemigos, los polvorines se ubicaban en lugares desenfilados y desiertos para minimizar los efectos de una explosión. En el caso de situarse en el monte de Santoña, lógicamente se debían talar un radio mínimo de 100 metros alrededor del polvorín para evitar que un incendio alcanzará la pólvora, Además, los polvorines debían procurar el mayor aislamiento posible de la humedad y permitir la aireación del material almacenado.

Es por ello que Celestino del Piélago, en su proyecto de los edificios militares imprescindibles para Santoña, desarrollara la creación de un Almacén de Pólvora con cuerpo de guardia anexo, presupuestados en 167.477 reales de vellón y a ubicar en “La Hoya” depresión del monte por donde pasaba uno de los caminos a la batería de San Felipe.

Para preservar la pólvora de los efectos de las humedades los barriles que las contenían se colocaban en estantes, se forraban las paredes con tablas hasta una altura de 2 m dejando una clara de 9 cm y en el suelo se hacían un enrejado de madera. Se debía levantar un muro de protección alrededor de 3,5 m de altura y separado 5 m del edificio.

Su disposición, según confesaba del propio ingeniero, en nada difiere de los de Vauban. Se articulaba como una estructura orientada al sur, de una sola nave cubierta por bóveda de cañón sobre cinco estribor ( que se correspondían al exterior con sendos respiraderos de ventilación ), ubicándose en su testero sur la puerta y en el norte una ventana.

Tendría 25 metros de longitud, 8,5 de anchura y 6,7 de altura en su clave. Sería capaz para 2.700 quintales (que realmente contendría en tiempo normal 2.000, pues los otros 700 se suponían distribuidos en los diferentes repuestos de las fortificaciones ). La bóveda se construiría de ladrillo y los testeros y estribos de buena mampostería, además de gruesos 83 metros) para eximir de hacer contrafuertes (única variación respecto al modelo de Vauban ). En sillería se fabricarían las esquinas y los diferentes vanos: puertas, ventanas y respiraderos.

El cuerpo de guardia tendría unas dimensiones de 5×3,5 m y 3,5 m de altura, chimenea, puerta y tres ventanas, más un pequeño pórtico de desahogo.

Dada la escasa importancia estratégica que tenía el Fuerte del Mazo se vio muy a propósito construir el polvorín en sus inmediaciones, concretamente en el paraje del Helechal; su papel era de servir de gran depósito para las fortificaciones, tanto del frente marítimo como del de tierra (aunque éste también contaba con el concurso del polvorín del Dueso ).

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Polvorín y cuerpo de guardia del Helechal. Santoña.

El proyecto de 1855 para el gran polvorín o Depósito general de la plaza respetó en todos sus puntos el efectuado en 1831 por Del Piélago: Su construcción, supuesto de un solo piso y de un cañón de bóveda a prueba, con presencia, por lo relativo a la capacidad de los empaques de cajones adoptados por la Artillería; la de la cerca y del cuerpo de guardia correspondiente, se calcula que podrá ascender a la cantidad de 372.500 reales.

Del Rivero y Fernández proyectaron al fin un sólido edificio con dos naves con bóveda de cañón a base de ladrillos; a su vez cada nave se partió en dos por medio de un pasillo transversal, resultando así cuatro departamentos independientes para contener con las suficientes garantías tanto pólvora a granel como cartuchería de fusil y proyectiles para la artillería. Los muros exteriores son muy gruesos para soportar la cubierta, y como es obligado poseen aberturas al exterior para la correcta aireación del material. La techumbre se cubría en su punto central con una gran masa de tierra.

La Real Orden que aprobaba su construcción se emitió el 22 de mayo de 1861, y la obra se remató al final en bastante menos de lo en un principio previsto, 240.500 reales de vellón. Sus características se alteraron radicalmente, ya que en su plano apreciamos que a diferencia del napoleónico tiene una planta cuadrangular, además de un solo pararrayos, y su muro perimetral (de ladrillo para absorber el posible impacto) es más elevado.

Para su custodia se construyó en su entorno inmediato un cuerpo de guardia que reproduce en una sola nave el modelo del polvorín, un sólido edificio de sillería con bóveda de cañón y tejado a dos aguas que alberga un cuarto para ala tropa y una estancia para efectos de artillería. Uno de sus costados se prolongó con una estructura de madera y mampuesto en donde sus colocaron las estancias para el oficial de mando y para el guarda almacén o persona encargada del correcto depósito y despacho de las municiones.

Obviamente ambos elementos, polvorín y cuerpo de guardia, forman un mismo conjunto homogéneo e indisoluble con una superficie total de 2400 m2. Ninguno de los edificios posee algún grado de protección legal, y en la actualidad se encuentran en estado casi en ruina como consecuencia de la incuria de las administraciones y de su uso como cuadra.

En 1881 se encargó al capitán de Ingenieros Aurelio Alcón proyecto de un almacén para cartuchería metálica que debía de ser capaz para 16 millones de unidades. De los tres emplazamientos posibles, Alcón propuso levantarlo en un terreno inmediato al Cuartel del Sur, pues el polvorín del Helechal ya se encontraba en penoso estado y la plaza de armas del Dueso era inconveniente por constituir el núcleo de la defensa terrestre.

Tendría el almacén dos alturas, estaría dotado con varios pararrayos y un cuerpo de guardia y se veía más conveniente y económico cubrirlo con una cubierta ligera, en vez de las habituales bóvedas; su coste sería de 56.680 ptas. Al fin la Junta Superior de Ingenieros optó por construirlo en otro lugar cercano al Dueso, aun teniendo presente el peligro de explosión, si bien el almacén no llegó a realizarse.

Está incluido en el PGOU de Santoña con la consideración de inmueble de Protección Singular de grado I (protección integral). Aún no se ha podido demostrar a quién pertenece realmente, aunque un particular viene utilizando desde hace varias décadas ambos edificios y afirma que son de su propiedad.

BIBLIOGRAFIA

Libro: Un presidio inconquistable: la fortificación de la Bahía de Santoña entre los siglos XVI y XIX.
Autor: Rafáel Palacio Ramos

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