EL CASTILLO DEL REY DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Castillo del Rey de San Vicente de la Barquera.

Durante la Edad Media estas almenas sirvieron para vigilar la posible llegada de barcos enemigos a la bahía de San Vicente de la Barquera. Por ellas se asomaron artilleros y oteadores, hombres del Procurador General y del Inquisidor,  y también de las familias ilustres Barreda o Velarde, Calderón de la Barca o Estrada.

Fue construido en el año 1210, tras la concesión del fuero a la villa de San Vicente de la Barquera por Alfonso VIII, aunque se le supone un origen más legendario a mediados del siglo VIII, cuando el rey asturiano Alfonso I realizó la primera repoblación de la villa. Los reyes de Castilla se reservaron el señorío sobre el castillo de San Vicente, cediendo temporalmente su alcaldía a quien les parecía, hasta el año 1453, en que Juan II otorgó su tendencia a los vecinos de la villa, en la persona de su Procurador General.

San Vicente de la Barquera gozó de privilegios ya con Alfonso VIII, el de las Navas, llamado también el Noble, quien le concedió el privilegio sobre las aguas del Nansa y del Deva. Fue esta la llamada «Magna Carta de San Vicente de la Barquera», privilegios que confirmaron después Alfonso X el Sabio, Sancho IV el Bravo, los Reyes Católicos y gran parte de los restantes monarcas que les sucedieron hasta Carlos III, excepto Felipe V, Luis I y Fernando VI que no lo hicieron.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Reinó el invicto Alfonso I el católico desde el año 739 al 756, y de estos años datan las primitivas fortificaciones de San Vicente, que por el mar cerraba al castillo y por occidente la torre militar, más tarde absorbida por la iglesia parroquial.

Respecto al primero, dice el gran Escajedo Salmón, que es el decano de las fortificaciones de nuestra costa y preciosa reliquia del siglo VIII, que ha desafiado doce siglos de temporales y asimismo ha sido inexpugnable durante las muchas centurias en que fue adelantado vigía del litoral. Mide 60 pies de largo por 26 de ancho, y aún se ven en él los arranques de las bóvedas, que eran de cañón, sin nervios, pero con el espesor suficiente para sostener buen número de guerreros que hostilizasen a cuantos quisieran acercarse.

Tenía dos torres, una a cada extremo, cuyas bases se ven aun perfectamente. Estas torres servían en su primer piso para defender la entrada del castillo, y en el segundo para que, aun perdido éste, pudiesen sus defensores hostilizar a los invasores ocupantes del cuerpo principal. Su restauración sería facilísima, y facilísimo el dejarle como estuvo en el siglo VIII …, siempre que se tuviese presente que es más difícil restaurar que edificar; porque para edificar basta un buen arquitecto, y para restaurar es necesario un eminente arqueólogo que sepa sentir y gustar las bellezas del edificio a restaurar.

 

Sostienen algunos que este castillo fue construído en el año 884, bajo el reinado y por orden de Alfonso III el Magno, y papeles antiguos de la noble casa de los Duques de Estrada afirman que Ossoriz, Duque de Estrada, casó con hija del Rey don Alonso el tercero y fueron los fundadores del castillo de San Vicente; pero es opinión menos consistente y probable que la que en pro del invicto Alfonso I el Católico acabamos de exponer.

Del castillo arrancaba la muralla, que se extendía, como todavía hoy puede verse, a lo largo de las laderas Norte y Oeste del peñasco hasta envolver por el Poniente la torre militar primero, y siglos después la iglesia, que aún conserva parte de su almenaje, y precisamente tras la iglesia y en esa parte de la muralla, consérvase aún la puerta que necesariamente habían de franquear cuantos quisieran trasladarse de las Asturias de Santillana a las de Oviedo y las peregrinaciones a Compostela procedentes del Norte de España y de la parte occidental de Francia que seguían las rutas de la costa, pudiendo aún verse’ a su lado las ruinas del fortín que defendía dicho paso.

Seguía después la muralla por delante del pórtico y patio de la iglesia, zona que aún se llama de la ronda, hasta alcanzar por su parte Sur el edificio llamado de la cárcel y que no era tal, sino magnífico fuerte para defensa de la puerta que todavía hoy en él se apoya, y continuaba por la ladera Sur hasta volver al castillo, en el que aún queda el arranque de otro arco que debió ser puerta de ingreso por el lado del mar, dirección en la que sostienen algunos que existió otra puerta más avanzada.

Y así la villa quedó cercada con fuertes muros y defendida por dos fortalezas en sendos extremos del peñasco, albergando en su recinto la población entera, hasta que las necesidades y la marcha de los tiempos hicieron que las pobres viviendas de pescadores, únicas que no teniendo que temer de la rapacidad de los corsarios se atrevían a permanecer debajo de la roca y al pie del mar, fuesen convirtiéndose en buenas construcciones de sillería con almacenes y habitaciones suficientes para atender al desarrollo progresivo del tráfico mercantil.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Estructura

Su estructura alargada se adapta al espolón rocoso que domina la bahía de San Vicente. En el lado oriental tiene adosada una torre cuadrada y en la fachada occidental la torre del homenaje en forma de pentágono irregular. La fortaleza tiene en total una longitud de 54 metros, mientras que sus impresionantes muros alcanzan en algunas zonas un grosor de 2,5 m. Del castillo arrancaba la muralla, que se extendía, como todavía hoy puede verse, a lo largo de las diferentes laderas del peñasco sobre el que se asentaba la antigua villa. De la muralla se conserva la mayor parte de la fachada norte, así como algunas de sus puertas como la del Preboste, junto al actual Ayuntamiento, y la situada detrás de la Iglesia de Santa Maria de los Ángeles, que debían franquear los que querían trasladarse de las Asturias de Santillana a las de Oviedo, y los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela a través de la ruta de la costa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Torre del Castillo del Rey. San Vicente de la Barquera.

Como la mayor parte de las construcciones de carácter militar ha sufrido sucesivas reformas, siendo la más evidente la realizada a finales del siglo XV cuando los Reyes Católicos ordenaron reconstruir la fortaleza. A finales del siglo XVI la bóveda de cañón que cubría su cuerpo central se vino abajo, por lo que las gentes de la tierra se sintieron indefensas ante posibles ataques desde la mar. Como alternativa, Felipe II ordenó en 1584 la construcción de la batería artillera de Santa Cruz de Suaz en la bocana del puerto.

Bibliografía:

Valentín Sainz Díaz: “Notas históricas  sobre  la Villa de San Vicente de la Barquera”. Centro de Estudios Montañeses, 1973.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s