MUSEO DE LA REAL FÁBRICA DE ARTILLERÍA DE LA CAVADA.

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Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada.

Recoge la historia de esta empresa siderúrgica, fundada en 1616 y que supone la construcción de los primeros altos hornos españoles, así como la fundición de unos 30.000 cañones (todos los cañones españoles de hierro del periodo 1616-1834.

Estos cañones, junto con la Armada, son los principales responsables de la pervivencia del Imperio durante más de 3 siglos y, por tanto, de que la lengua española sea hablada hoy por 500 millones de personas.

Las Fábricas de Artillería de La Cavada y Liérganes contribuyeron, durante más de 200 años, a hacer más fuerte el Imperio español, obligado a dominar los mares con centenares de barcos bien armados. Fueron, además, exponente de la primera industria siderúrgica de España, y cambiaron la tecnología artillera de la época. El Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, que el pasado 27 de julio cumplió un año desde su apertura al público, alberga en su interior toda la información sobre lo que supuso la instalación de estas factorías en los municipios de Riotuerto y de Liérganes.

La idea largamente pensada fue de José Manuel Maza, el que fuera el presidente del colectivo y al mismo tiempo el director del museo durante más de quince años. Un físico atrapado por la historia de su pueblo natal. El museo es ya un proyecto consolidado, que cada vez cuenta con más público, a pesar de que no figura todavía en las grades guías turísticas.

El discurso expositivo, de sencilla comprensión y muy bien ilustrado, sorprende gratamente al visitante, pues a través de paneles explicativos, maquetas de la maquinaria utilizada, piezas de cañones y balas fabricadas en la factoría, el espectador consigue una idea clara y global de esta industria y de su significado en esta comarca bañada por el río Miera. Más de 80.000 euros fue la inversión realizada, que contó con los fondos de la Consejería de Cultura, el Ayuntamiento y el programa comunitario Proder.

Con todo, el museo debe mucho de su existencia al impulso y a la ayuda recibida de Fernando Riaño, un almirante de la Armada ya retirado, natural de Liérganes y ex director del Museo Naval de Madrid, que ha colaborado para conseguir el préstamo indefinido de algunos de los cañones más notables que salieron de La Cavada, y que son propiedad de la Armada. También ha sido significativa la cesión de cañones que el Ayuntamiento de Santoña tenía instalados en las fortificaciones que protegían a esta villa marinera.

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Museo de La fábrica de cañones de la Cavada.

En el museo, ubicado en las antiguas escuelas, se muestra de manera didáctica y pedagógica la historia de la antigua fábrica de artillería de La Cavada, instalada en 1637. En el exterior se expone un cañón estándar del siglo XVIII de 18 libras, cedido por el Museo Naval de Madrid, así como otra pieza de 48 libras, también del siglo XVIII, cuyo peso supera las 3 toneladas. Se trata, esta última, de uno de los escasos ejemplares que quedan de su clase.

En el interior hay una maqueta de grandes dimensiones que representa el recinto amurallado y las dependencias de esta instalación en su estado original, algunos de cuyos elementos se conservan actualmente distribuidos por el pueblo de La Cavada.

También se muestran, igualmente, los procesos para la obtención del carbón vegetal y del hierro, actividad que implicó la tala masiva de árboles en toda la zona, principalmente robledales, que fueron esquilmados además para construir barcos en el cercano Real Astillero de Guarnizo.

El centro expositivo ya se plantea su ampliación a un local inmediato, en donde la Asociación de Amigos del Museo –más de un centenar de personas que pagan una cuota anual– tiene ambiciosos proyectos de crecimiento. José Manuel Maza, autor del libro titulado “La Real Fábrica de Artillería de La Cavada”, admite que las dependencias actuales se han quedado pequeñas, y que el número de personas interesadas por visitarlas crece mes a mes.

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Cañon recamarado, del calibre 48, de finales del siglo XVIII.

LAS PRIMERAS FACTORÍAS

Los historiadores destacan que el complejo siderúrgico Liérganes-La Cavada, que comenzó a ser operativo para la Corona española en 1627, anotó en sus libros de producción unos 26.000 cañones y centenares de miles de balas de distinto calibre, además de otras piezas destinadas a usos comerciales, industriales –las tuberías de hierro de las fuentes de los jardines del Real Sitio de San Ildefonso y Aranjuez, por ejemplo– y domésticos. Se calcula que fueron talados 10 millones de árboles, lo que provocó la deforestación de 150.000 hectáreas.

El ingeniero Ignacio González Tascón, en su libro “Fábricas Hidráulicas Españolas”, editado en 1987 por el Servicio de Publicaciones del MOPU (ahora Ministerio de Fomento), señalaba que el complejo fabril Liérganes-La Cavada fue la primera industria siderúrgica que hubo en España como tal, hasta que se instala, cerca de Ronda, la Fábrica de Hojalata de San Miguel. Hasta su cierre, en 1834, muchos años después de que la fábrica fuera nacionalizada por Carlos III, este estudioso calcula que se trataron en sus hornos 300.000 toneladas de mineral, de las que se extrajeron 100.000 de hierro colado.

Las fuentes escritas de la época aseguran que dio empleo a un millar de trabajadores. Además de las piezas de artillería, los altos hornos, hornos de reverbero y fraguas produjeron un gran número de objetos de carácter exclusivamente civil, como lastres para buques, tuberías, escudos o herramientas. Todo comenzó en 1622 con la llegada a Liérganes, procedente de Lieja, de un belga llamado Juan Curcio, que previamente había fracasado en su intento por asentarse como empresario en Vizcaya.

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A su muerte, en 1628, le sucedió el luxemburgués Jorge de Bande, quien amplió las instalaciones a La Cavada. Hoy sólo queda en pie el arco de Carlos III, en esta última localidad, que servía de entrada a la fábrica, y que fue construido en 1784 bajo el reinado de ese monarca; la casona de los Cuesta, en la Plaza de los Cañones de Liérganes, el lugar junto al río en donde estuvo asentada en su momento la fábrica; y una presa en este último pueblo, dentro de la gran infraestructura que supuso el resbaladero del Miera para hacer llegar la madera hasta las fábricas.

El declive de la Marina española, con la derrota de la batalla de Trafalgar, afectó negativamente a la factoría, que entró en una seria crisis de producción, y desde los últimos años del siglo XVIII inició una caída que sería definitiva por tres factores: la falta de demanda de la Marina Real y la escasez de dinero y de carbón. Asimismo, la Corona llegó a alarmarse por la deforestación producida, dado que, tal y como Maza recoge en su trabajo de investigación, un barco del siglo XVIII implicaba la tala de 25 hectáreas de bosque.

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Recreación espectacular de la artilleria en el interior de un galeón español.

PUBLICACIONES Y ESTUDIOS

Según cuenta el historiador José Alcalá-Zamora, en su obra “Historia de una empresa siderúrgica española: los Altos Hornos de Liérganes y La Cavada”, la Marina de guerra española experimentó una fuerte reducción de sus buques, debido a los hundimientos en confrontaciones con el imperio inglés. El investigador asegura que en 1796 contaba con 76 navíos de línea; 66 en 1800; 39 en 1806; 21 en 1814, y tan solo 3 en 1830. El libro clásico de Alcalá-Zamora era complementado por Juan Antonio Díez Aja –“La fundición del hierro y las fábricas de Liérganes y La Cavada”–, un químico ya jubilado de Equipos Nucleares, que veraneó, hasta los 20 años, en la primera localidad. Díez Aja afirma que “no hay conciencia de la importancia que tuvieron durante dos siglos estas factorías, que permitieron a Cantabria ostentar el liderazgo indiscutible en lo siderúrgico”, al tiempo que recuerda, a propósito de la deforestación causada en la comarca, que “para tener industria siempre hay que pagar algún precio por ello”.

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400 años después de la inauguración de este complejo fabril, el flamante Museo efectúa un interesante recorrido histórico por uno de los más importantes activos económicos que la región tuvo durante dos largos siglos, el siderúrgico, liderazgo que luego ostentaría Asturias y el País Vasco.

Dirección del Museo: C/ Leopoldo y Josefa del Valle, 11 39720-la Cavada- Cantabria

Teléfono: 667 719 905

Email: museo@lacavada.es

Web: www.lacavada.es

Horario: Invierno: Laborables: 11-14 horas Sábados y domingos: 11-14 y 17-20 horas Verano: Diario: 11-14 y 17-20 horas. Lunes: Cerrado.

Precio:  Niños: 1€ Pensionistas: 2 € Adultos: 3

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