LA BATERÍA DE SANDOVAL DE SANTANDER, OBRA DEFENSIVA DE LA GUERRA DE CUBA.

Restos de la batería de Sandoval, #4
Restos de la batería de Sandoval en el Palacio de la Magdalena.

En mayo de 1898, con motivo del conflicto con los EE UU, se comenzaron a levantar en la península santanderina de La Magdalena cuatro baterías costeras. Los trabajos se realizaron con rapidez, y a la conclusión de esta breve guerra las obras estaban muy adelantadas, aunque finalmente quedaron sin terminar ni artillar. La construcción, pocos años más tarde, del Palacio Real destruyó tres de ellas, aunque de la cuarta se conservan apreciables elementos estructurales, que no cuentan con ningún tipo de indicación ni protección. La elección de sus emplazamientos y del sistema fortificador a utilizar no se improvisaron. Dentro de los periódicos estudios que el arma de Ingenieros realizaba acerca de las necesidades defensivas del litoral español, se creó por Real Orden de 12 de marzo de 1896 una Comisión Especial que, en lo tocante a Santander y tras las sugerencias introducidas por la Junta Consultiva Central, estableció un esquema defensivo basado en tres posiciones: saliente de Cabo Mayor, península de La Magdalena y costa de Langre.

Seguramente el proyecto hubiera corrido la misma suerte que el resto de los realizados para la capital cántabra a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, es decir, realización de los estudios y planos de cada obra, elaboración de los presupuestos, determinación de la artillería que debían montar… para finalmente ser descartado o aplazado sine die.

Sin embargo, la ruptura de hostilidades con los EE UU en abril y la noticia de la partida de varias unidades navales yanquis hacia la Península puso a las zonas costeras españolas en peligro cierto y obligó a que “con toda urgencia se constituyese la Junta Local de armamento de Santander, para proponer el emplazamiento más conveniente” de varias baterías.

Peninsula de la Magdalena, batería de Sandoval.
Peninsula de la Magdalena, y restos de la batería de Sandoval. Foto años cuarenta de autor desconocido.

Lo urgente de la coyuntura obligó a aplicar el proyecto de 1896, pero concentrando todas las baterías en La Magdalena, que por su emplazamiento dominando la ensenada del Sardinero y la bahía santanderina se tomó como centro del conjunto defensivo de la ciudad. Para cumplir los objetivos tácticos se comenzaron cuatro, junto a éstas, se iniciaron las obras de “un pequeño cuartel con dependencias” cerca de la zona donde en la actualidad se ubican las caballerizas del Palacio y un repuesto general para todas la baterías).En conjunto, las piezas destinadas a ellas serían cuatro obuses de bronce comprimido de 21 cm y cuatro cañones de bronce comprimido de 12 cm, “que en breve debían remitirse a aquella plaza”. Con el conflicto ya resuelto a favor de los americanos, en octubre otra Real Orden, además de aprobar la situación elegida para las defensas “manifestó que en breve serían mandados a aquella plaza los 4 OBc de 21 cm y 4 cañones de acero comprimido de 15 cm (estos sustituían a los CBc de 12 de la anterior Real Orden)”.

Más adelante se destinaron también tres cañones de hierro entubado (CHE) de 15 cm con montaje de marco bajo de casamata para la batería de Sandoval, dándose comienzo a las obras que debían contener esas once piezas: la de Sandoval montaría los tres CHE de 15 cm, cada una de las de San Emeterio alta y baja dos CAc de 15 cm con montaje de sitio, y la de los altos de San Salvador cuatro OBc de 21 cm.La rendición española (pues no fue otra cosa) en el Tratado de París paralizó las obras, lo que implicó que no se artillaran. La adecuación de los terrenos de toda la península para acoger las estancias reales a partir de 1909 explica que la existencia de restos sea escaso: de la batería de los altos de San Salvador no hemos encontrado indicios; la de San Emeterio baja desapareció con las obras del Palacio, que se construyó justamente encima; de la de San Emeterio alta apenas quedan los cimientos de alguna de sus partes, pues sobre su ubicación pasa una pequeña avenida que en dirección este-oeste parte de las inmediaciones del Palacio.

20160629_174504
Vistas desde los restos de la batería de Sandoval.

LA BATERÍA DE SANDOVAL

De la que más restos se conservan es de la batería de Sandoval, lo que parece probar, bien que fue este emplazamiento el que más atenciones recibió, bien que por su ubicación no sufrió el nivel de destrucción del resto. Un nuevo proyecto de 1904, que asumía los postulados del de 1896, aleccionaba sobre la necesidad de que las baterías que se levantaran en La Magdalena procuraran “proteger bien el material y sirvientes de las baterías y demás servicios, pues así lo exige la escasa altitud de los emplazamientos, y en tal concepto será conveniente el empleo de escudos protectores o defensas equivalentes”.

Los planos y perfiles de estas fortificaciones denotan el empleo del sistema poligonal, con extensas caras para emplazar la artillería a barbeta y frentes de poca profundidad con el fin de resistir mejor un ataque artillero. Es de resaltar el empleo de traveses huecos de hormigón, que cumplirían varias misiones, tanto albergar hombres y utensilios como proteger la artillería propia de los efectos de un bombardeo. Con una cota de 15 m, ocupa el conjunto estrictamente defensivo unos 700 m, constituyéndose como un rectángulo en dirección noroeste-sudeste de unos 60 m de anchura y una profundidad de 12 m, con unas características casi idénticas a la batería coetánea del Astillero en Pasajes. El través se conserva completo (repuesto de municiones y quizás alojamiento), apenas alterado por el arrasamiento de la masa terrera que lo coronaba y que se empleó más tarde para cegar la entrada y los respiraderos del lado sudoeste. Tiene el través 12,85 m de anchura y 11,70 m de longitud, poseyendo contrafuertes laterales y siendo aún perfectamente identificables a ambos lados (tras parapetos terreros de 1,50 m de espesor) las explanadas para los cañones, algunas enlosadas y con restos de la carrilera por la que se desplazaban las ruedas de la pieza, aunque no todas preparadas para acoger las anunciadas de 15 cm. Al igual que la del Astillero, se preparó para montar cañones sobre marco bajo, lo cual era inhabitual pues dejaba al descubierto a los servidores de las piezas.

Texto cortesía de Rafael Palacio Ramos.

Fotos por Fernando Martínez.

BIBLIOGRAFÍA

Rafael Palacio Ramos, Cuadernos de Arquitectura y Fortificación 2, Madrid 2015, pp. 155-158.

PALACIO RAMOS, R., Por mejor servir al Rey. El entrama- do defensivo de Santander (siglos XVI-XIX), Santander, Ayuntamiento de Santander, 2005, 277 pp.

SÁEZ GARCÍA, J. ., “La batería del Astillero para la defensa del puerto de Pasajes (Guipúzcoa) en la guerra hispano-americana (1898)”, Bilduma 15, San Sebastián, Ayuntamiento de Rentería, 2001, pp. 173-186.

VIOLLET-LE-DUC, E. ., Historia de una fortaleza, Madrid, La Ergástula, 2014, 264 pp.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s