EL CUARTEL DE SAN FRANCISCO.

1886 - Cuartel de San Francisco - Diputacion Provincial - Iglesia San Francisco
Cuartel de San Francisco junto a la Iglesia del mismo nombre en 1886.

No era cuartel propiamente dicho, sino una dependencia del antiguo Convento de Franciscanos, que se hallaba situado en el actual emplazamiento del palacio municipal. Con motivo de la desamortización de Mendizábal, se instalaron en él, la Diputación Provincial, Correos, una dependencia particular, y en la parte posterior el Cuartel, llamado desde entonces de San Francisco.

De él nos describe Gutiérrez Calderón, en su obra Santander a fin de siglo «Desapareció el convento, cuya fundación se atribuye a San Francisco de Asís. Era grande, modificado en 1687, y ocupaba con la iglesia y dependencias lo que ocupan aproximadamente el Palacio Municipal, la calle contigua al Norte, y el edificio mercado. El convento y la iglesia se extendían por casi todo el frente de la plaza». «Tuvo en sus tiempos más de sesenta religiosos franciscanos, de ellos buen número de estudiantes novicios, con cátedras de filosofía, teología escolástica, moral y escritura, pero llegó la exclaustración, y en el rodar de los tiempos, el convento se convirtió en cuartel, y el toque de campana fue sustituido por el de corneta. El cuartel conservaba el gran patio cerrado por pared de mampostería que avanzaba sobre la plaza, provisto de ventanas con rejas, a poco más de medio metro del suelo, por las que curioseaban las gentes lo que preparaban los rancheros para el alimento de la tropa. En el centro de la pared, una puerta grande de madera era la entrada principal, con las garitas para los centinelas a sus lados».

«En el último piso fueron alojados años hacía, algunos prisioneros carlistas, que llegaban aún después de terminada la segunda guerra civil y eran destinados al ejército de Cuba. Ocuparon el ex-convento de San Francisco, el Batallón de Cazadores de Alba de Tormes, una sección de Lanceros, y algunas oficinas militares».

Sobre la desamortización de este antiguo convento, y los posteriores destinos del edificio, existe un documentado trabajo de M. Vaquerizo Gil, que detalla largamente los incidentes del cambio de ocupación del Convento.

Comprendía el Cuartel, una planta baja y planta principal, como se describe al deslindarse los locales en 1855, en cuya escritura se dice: «La planta baja consta de un patio de forma cuadrada, rodeado de un claustro de cuatro intercolumpios en cada frente; dicho patio linda al Norte con los locales y solares que ocupó el cuartel; al Este con la iglesia de San Francisco; al Oeste con locales ocupados por la Administración de Correos, y al Sur con locales de particulares. Da acceso al patio un zaguán con puerta de entrada en la fachada Sur y calle del Correo, contigua a la iglesia de San Francisco».

«La planta principal consta de los locales que se hallan sobre el lado Este del claustro y sobre el zaguán de entrada, y además una sala que corre, desde el primer intercolumpio del Claustro del Sur, hasta la fachada Sur que da a la calle del Correo; al Este de la sala que cae sobre el zaguán, hay otra pequeña habitación; además consta esta planta de dos habitaciones situadas sobre el primer y segundo intercolumpio del claustro Norte del patio. Lindan estos locales al Sur, con la fachada principal, y calle del Correo, al Este con la iglesia de San Francisco, y al Oeste con los locales de la Diputación Provincial.

Asimismo disponía de los desvanes que cubrían los locales de la Planta Principal». Nos da noticias de este cuartel R. de Solano, en un artículo de la serie por él publicada bajo el título El Ayer Santanderino «Todavía conocí yo al Norte del templo, el cuartel de San Francisco, en el que se alojaba el Regimiento que guarnecía a Santander, antes de terminarse el actual de María Cristina, y vi salir formada la fuerza casi a diario, por la calle de Isabel II, y destacarse la guardia de la cárcel, y pasar ante mis ojos niños el soldado que conducía el parte – un cuadrado sobre pegado con oblea – en la balloneta del fusil, en aquellos mismos lugares».

«El cuartel estaba según digo, en un cuerpo de fábrica, al norte de la iglesia que eran vértice del ángulo de un conjunto, cuyo lado del oeste estaba, en mis tiempos, formado por una crujía de escasa altura (planta, entresuelo y piso) de moderna construcción. Su fachada daba a Becedo, y en la planta baja se hallaba instalada una oficina de Correos, con el buzón abierto en un sillar de la esquina».

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